Lili Berrocal

No Dejes de Soñar, No Dejes de Luchar

Hola, soy Lili Berrocal, Fundadora de MIRANDA. Poderosamente única, soy emprendedora y quiero contarte mi historia…
Este es el primer artículo que escribo en mi vida, agradezco que estés leyendo esto y debo decirte que me emociona y asombra ver como mis sueños se hacen realidad.

Soy esposa de Pablo, mamá de Miranda y Mikel, y además de luchar día a día por mis sueños, me hago cargo de mi casa (menudo trabajo) y obvio de mis dos hermosos hijos.

En esta primera entrega quiero contarte un poco de mi, de cómo inicié este emprendimiento que se ha convertido en mi pasión.
Soy hotelera de profesión, ejercí por 4 años, y aunque era un bonito trabajo, demandaba mucho tiempo de mi (más de 12 hrs al día) y ya en ese entonces tenía a mi Miranda, mi maravillosa muy chiquita.  Tenía 24 años y sabía que necesitaba un trabajo que me permitiera dividir mi tiempo entre mi hija y la chamba. Fue así como empecé a vender seguros de vida en una empresa muy grande, al principio todo bien, gané premios, viajes, empecé a hacer linea de carrera pero algo en mi decía que ese trabajo no era para mi, después de 4 años dejé esa empresa y entré a trabajar en el área comercial de una transnacional, pero igual sentía que otra vez no era el trabajo para mi. Al poco tiempo (no más de 11 meses) dejé de trabajar en esa empresa, de hecho me sacaron ( a mi y a 25 personas más, habíamos sido contratadas para un proyecto, obvio ninguna sabia eso). Nunca me habían despedido y debo reconocer que fue muy duro, un golpe a mi ego, orgullo, nose…Ya en ese entonces tenía 31 años y empecé a buscar trabajo, honestamente nada me llenaba pero (como tal vez puede pasarle a muchas) sólo sabía que tenía que conseguir un trabajo.
Liliana - T-shirt en Gasa

Así llegué a trabajar por 4 años en una Consulltora, otra vez en el área comercial, fue una bonita experiencia, aprendí mucho, pero me volvía a pasar que sentía que no era el trabajo para mi. En resumidas cuentas tenia 33 años y llevaba 10 años trabajando en lugares donde no era feliz! Era una obligación para mi tener que salir todos los días para ir a una oficina. En el 2012 nació Mikel (mi segundo hijo) y fue ahí cuando entendí que necesitaba ser mamá y quería dedicarme a mis hijos.

Cuándo Mikel tenía casi 1 año Renuncié, pasaron 8 meses y, aunque era feliz dedicándome a mis hijos, necesitaba hacer algo más. Ya tenía 34 años y sabía que la decisión que tomara tenía que ser la correcta, quería encontrar lo que me hiciera feliz, fue así como empecé a hacer ropa junto con una amiga, al principio como un hobbie que poco a poco se fue volviendo en una pasión. No me importaba si tenía que ir a Gamarra todos los días o caminar mucho buscando telas y avíos, por primera vez en mi vida sentía que era feliz haciendo algo que para cualquiera hubiera sido un trabajo, para mí era mi pasión.

Después de un tiempo decidimos separarnos (seguimos siendo buenas amigas) y la marca tomó un nuevo rumbo.

Me dediqué con perseverancia y alegría a sacar adelante esta pasión que se ha convertido en mi sueño, un sueño por el que lucho día a día. Tengo 4 años y medio como emprendedora, y día a día sigo aprendiendo. Emprender no es fácil como no lo es nada que valga la pena en la vida. Me he caído y me he levantado muchas veces, me he puesto triste en alguna ocasión pero también he estado muy feliz. Amo lo que hago y es gratificante sentir que encontré lo que realmente me hace feliz. Como todo emprendedor, me he equivocado pero si hay algo que he aprendido es a darle la vuelta rápidamente a las cosas y sacar de cada experiencia lo positivo como aprendizaje.

Hoy en día tengo un equipo de personas maravillosas que son mi soporte para sacar adelante este emprendimiento, y aunque estamos viviendo momentos difíciles y de mucha incertidumbre debido a esta terrible enfermedad no podemos dejarnos vencer ni quedarnos paralizados. Ya han pasado más de 20 días y aún nos quedan algunos más para seguir en casa y protegernos los unos a los otros, porque es la única manera de frenar esto. 
Este tiempo es una pausa que, aunque obligatoria, es necesaria, pero lo que no puede pasar es que nuestros sueños se detengan, es en estos momentos donde más fuerza debemos sacar y demostrarnos a nosotras mismas que sí se puede! 

Quédate en casa SÍ pero no dejes de soñar, de vivir, de luchar, seas emprendedora, mamá, ejecutiva, dependiente o independiente…tienes tus propios sueños y motivaciones para seguir adelante. Sigue y no te detengas, recuerda que eres invencible y poderosa pero sobre todo, que eres la inspiración de alguien más. Sólo tú eres capaz de tomar las riendas de tu vida y llegar tan lejos como te lo propongas.

Quédate en casa sí pero No dejes de soñar, No dejes de luchar.

Te dejo un súper beso,
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Cariños,
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